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Diferencias entre Autoestima y Ego

Pensaba el otro día en la autoestima y en cuántas formas hay de confundirla. Cuántos disfraces es capaz de ponerse uno a lo largo de la vida. La autoestima no es el reconocimiento, de hecho, quizá es justo lo contrario. La autoestima es cuánto nos queremos solo por ser quien somos. Es lo bien que nos caemos. Es soportarnos a pesar de todo, con las cosas buenas que ve todo el mundo y las cosas malas que solo sabemos nosotros.  Siempre me pareció curioso que muchas de las personas mejor aceptadas socialmente, o sea, los lindos, los que tienen éxito, los que desbordan talento en algo o los más inteligentes, suelen ser los que, cuando ahondas un poco, tienen la autoestima más débil.  Y es que si desde chiquito siempre te dijeron lo maravilloso que sos, no tuviste tiempo de decírtelo vos mismo. Y cuando dejan de decírtelo, lo extrañás. O si la gente siempre aplaude todo lo que hacés, terminás necesitando ese aplauso externo para sentir que vales. Cuando todo viene de afuera, aunque...

Un lobo suelto

Somos corderitos. Seguir al rebaño está en nuestros genes. Esto pasó de verdad. Lo cuenta Cialdini en Influencia . Una mañana, cientos de personas se amontonaron frente a un banco en Estambul para retirar todo su dinero. Los empleados no entendían qué estaba pasando. Llamaron a la policía y nada; llamaron a la prensa y, tampoco. Nadie sabía qué ocurría, pero el banco terminó cerrando justo antes de entrar en quiebra. Durante mucho tiempo el motivo fue un misterio, hasta que unos investigadores entrevistaron a los clientes. Resultó que esa mañana varias líneas de colectivos estaban de paro. La gente se agolpaba en las pocas paradas donde el micro sí pasaba. Como la que estaba justo enfrente del banco. La fila era tan larga que rodeaba el edificio y pasaba por su puerta, así que quienes caminaban por allí veían la cola y sacaban sus propias conclusiones…  ¿Habrá quebrado? ¿Pasó algo que no sé? Entraron en pánico, formaron su propia cola, atrajeron a más personas generando más y más p...

Ideas para tener un lindo día

Ayer en el supermercado, una señora mayor que yo se me acercó sin anteojos, un poco perdida entre las góndolas. Me pidió ayuda para encontrar unos fideos sin TACC. Claro que sí, le dije, y nos pusimos a buscar juntos. Un minuto después los encontramos, me dio las gracias y se fue. Al rato la crucé de nuevo en las cajas. Entrecerró los ojos y me dijo: ¡Qué lindo día, no? No me estaba dando un parte meteorológico (ella tenía los mismos datos que yo), me estaba diciendo otra cosa. Que me reconocía. Que estaba dispuesta a ser amable. Que el mundo, en ese momento, seguía siendo un lugar más o menos habitable.  Esas frases obvias que nos intercambiamos (el tiempo, el tráfico, la humedad de esta semana) funcionan como señales de que todo sigue en orden. Sin ellas, me parece, algo en nosotros empezaría a dudar. Así que se me ocurrió pensar en lo que podría llamar el proyecto "lindo día": la idea de ser consciente de querer mejorar a través del contacto (forzado al principio pero repe...

Tomamos mate o qué hacemos?

Me declaro fan de las personas que todavía se detienen a leer lo que otros escriben. Tranquilos, sin apuro, en medio de este caos donde todo pasa tan rápido.  Hablo de los que sienten curiosidad real por la mente de alguien más. Me conmueve esa búsqueda genuina de querer ver qué está pasando por la cabeza de otro. Honestamente creo que escribir no es sólo sacar cosas de adentro como si fuera una simple catarsis. También es dejar que otros entren un poco en vos; es animarse a abrir la puerta de tu casa mental, mostrar tus grietas, tus asombros, y dejar que un desconocido se acomode un rato a mirar el mundo desde tu ventana. Escribir es un acto de confianza absoluto, todo bien, pero leer al otro con atención es además, un acto de amor. Cuando del otro lado alguien frena, respira y se mete en tus renglones pasa algo re loco. Dejamos de ser sujetos aislados y pasamos a ser dos almas tomando mate en silencio. Así que gracias! a vos, que te quedaste leyendo hasta este punto, y además gra...

La belleza debe ser honesta

Alguna vez te preguntaste porqué los edificios públicos ya no son tan lindos y majestuosos como los hacían antes? Hay un filósofo alemán (David Deutsch) que dice que la belleza no es simplemente algo subjetivo. Para él la belleza es objetiva y funciona como un mecanismo de comunicación entre las distintas especies. Las flores, por ejemplo, son lindas porque les indican a los insectos dónde encontrar alimento. Necesitan emitir una señal que atraiga, pero esa señal también tiene que ser honesta. Tiene que tener un valor real y ser fácil de verificar. Si no fuera así, cualquier depredador podría copiar la señal y aprovecharse. Pero en los humanos pasa algo distinto, nosotros también podemos crear belleza para otros humanos.  En ese sentido, los animales se parecen a las inteligencias artificiales actuales: ejecutan programas, pero no crean conocimiento nuevo. Los seres humanos, en cambio, sí podemos crear conocimiento porque somos “explicadores universales”, y esa capacidad es la que ...

Tengo las baterías por el piso

¿Alguna vez sentiste que tenés dos personas viviendo adentro de tu cabeza? Una que quiere comer sano, ahorrar y socializar más, y otra que quiere quedarse viendo Netflix, pedir delivery y comprarse por Mercadolibre cualquier cosa, sea lo que sea. Bueno, no sos vos, es tu autocontrol (o la falta de) mandandote balubis. Anoche escuché un podcast sobre esto. Decía que en psicología, el autocontrol no es un concepto nuevo, pero sigue siendo la "estrella" de la película. Dicen que si logramos dominar nuestros impulsos, el mundo es nuestro. Suena farabute pero la ciencia lo respalda. Seguro escuchaste hablar a Santi Bilinkis sobre el test del malvavisco. Sentaban a nenes de 4 o 5 años frente a una golosina y les decían: "Si aguantás 15 minutos sin comerla, te doy dos". Algunos aguantaban y otros no, pero a todos los siguieron durante décadas y, como era de esperar, los que aguantaron aquellos 15 minutos tuvieron mejores notas, menos estrés y vidas más saludables. El secre...

El día que no quiso ser viernes

Me levanté temprano ayer viernes con cara de pocos amigos, el sol dorando todo afuera y una sensación rara de que este no era el día que se supone que debía ser. A veces los días se niegan a cumplir su rol: lunes-martes-miércoles-jueves. Se escapan del almanaque y pasan a ser simplemente un día , o un no-día de la semana. Me gusta ese tipo de pensamiento que no lleva a ningún lado. Es apenas algo que se escribe solo en mí y me empuja hacia algún autor leído o hacia mi infancia inquieta, cuando dejaba anotaciones sin sentido ni destino. Ayer fue un día con peso propio. Antes de cualquier otra cosa, una reunión de laburo en Buenos Aires. Intensa, con gente que sabe lo que quiere y adónde va. Que tiene marcado un norte al que también quiero llegar. Salí de esa reunión con una bolita moviéndose adentro de mi cabeza. Me tomé un subte y me metí en la Feria del Libro. Caminé horas y más horas. Entré a los stands de editoriales, hablé con editores, curadores, gente que vive adentro de los libr...

Un collar de perlas

Hace unas horas estaba leyendo un libro que dedicaba un capítulo entero a distinguir entre el pensamiento y el pensar. La forma en que el autor los separaba era notable. En términos simples: pensar es como un collar de perlas donde la primera gema es un pensamiento. A medida que los pensamientos se acumulan, van tomando forma, y esa forma puede ser buena o mala, según el patrón que tengamos instalado. (La historia sugiere que casi siempre sale mal.) Como jóven de cincuenta y pico puedo decir que caigo seguido en esa trampa del "pensar en loop", y casi siempre termina en algo difícil de sostener o de aguantar. Los pensamientos sueltos suelen ser más amables con uno. Pero el pensar encadenado... ese sí te puede desarmar. Entonces, ¿por qué no elegir la precaución antes que el remedio? Sobre todo cuando sabés que el remedio te va a costar caro… en tiempo, en energía, en vos mismo. Una vez que reconocés que esa espiral de pensamientos te lleva a donde no querés estar, la jugada e...

Ideas para viajar a la Luna

Me encantó el lanzamiento del Artemis II a la luna. Lo ví a través del canal del ingeniero Javi Santaolalla, quien decía que no llegamos a este momento de pura casualidad… Hace siglos que la gente se rompe la cabeza con la misma pregunta: ¿somos dueños de nuestras decisiones, o hay algo como Dios, el universo, la física cuántica, o no se quién que ya tiene todo escrito? Los griegos tenían a las Moiras que, cuando nacía un bebé, venían a verlo y se ponían a hilarle su destino. El Islam habla del Qadr, la voluntad divina que todo lo abarca. El Hinduismo te dice que lo que vivís hoy es consecuencia de lo que hiciste antes. La idea de fondo es siempre que hay un orden que te excede y que pretender cambiarlo es al cuete como el Artemis. Después llegaron los filósofos a complicar todo. Sartre decía que estamos "condenados a ser libres", que no hay guión previo y que cada elección te va construyendo. La neurociencia descubrió que el cerebro toma decisiones una fracción de segundo an...

Ideas para dejar de romantizar (y por qué aún no puedo)

Dice Federico Nietzsche: "Quien tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo."  Hay ideas que no te sueltan, se te quedan dando vueltas. ¿No se supone que la vida es más linda cuando por fin le encontrás el sentido? ¿No debería ser más liviana cuando dejás de mirar el piso y empezás a mirar para adelante?  Quien tiene un porqué vivir…  A ver, siendo honesto: hay días en que no entiendo para qué peleo tanto. Días en que todo lo que invento termina cediendo. Y entonces romantizo todo, porque el dolor es tanto que necesito sacarle algo, aunque sea una especie de sentido. Aunque la aguja de lo "feliz" nunca llegue al máximo. Romantizo mis luchas todo el tiempo.  Actúo optimismo como si fuera una habilidad, porque lo necesito. Y no digo que esté mal. Si soy sincero, a mí me sirvió más que cualquier terapia. Aprendí un montón, un montón, intentando ver a través de todo eso. Me ordené, me escuché, me conecté conmigo… y sobre todo, peleé un montón. Pero a ...

Aceptar las grietas es elegir

En los últimos 12 meses conocí (y sigo conociendo) a mucha gente interesante. Y algo que vengo sintiendo es esto: la vida se ve más linda cuando te rodeás de personas que valen la pena. No digo perfectas, sino auténticas. Con cosas buenas… y con otras que no tanto. Porque todos tenemos defectos. Vos, yo, cualquiera. La diferencia está en quién los reconoce, quién intenta mejorar y quién, por lo menos, no los niega. Con el tiempo, empezás a entender al otro. Cómo es, cómo reacciona, qué le pasa. Y llega un punto en el que ya no te sorprende tanto. “Sí, ya sé cómo va a reaccionar… ya lo conozco.” Y eso que antes te molestaba, de a poco deja de pesar tanto. A mí me pasó mil veces. Al principio, incluso con personas que hoy quiero mucho, hubo cosas que me incomodaban. Comentarios, actitudes… cosas que me pegaban más de lo que me gustaría admitir. Pero con el tiempo y con ganas de entendernos, el vínculo fue creciendo. Supongo que también tiene que ver con cómo veo las cosas: en lo profesio...

Ideas para dibujar mejor

Casi lo único que puedo dibujar es el cielo. Mas bien, las nubes. Eso y laberintos, no sé dibujar otra cosa que cielos y laberintos. Ironía del destino es sentir que el dibujo es el arte que más me gusta de todos y, por lejos, el que peor pude ejercer en toda mi vida.  Muchos piensan que “o tenés talento para dibujar o no lo tenés”, como si fuera algo que viene de fábrica. Y uno, casi sin darse cuenta, termina comprando esa etiqueta. Así que, si bien siempre conviví con ese estigma de no poder hacer dos rayas paralelas, al mismo tiempo me quedó esa sensación rara, medio persistente, de que me encantaría poder hacerlo bien. Con los años pienso que tal vez el problema no es tener o no tener talento, sino creer que hay una frontera clara entre una cosa y la otra. Dibujar, como casi todo lo que vale la pena aprender, es un proceso. Más parecido a un camino que a un don. Un camino con avances, retrocesos, caídas en pozos y pequeñas victorias. En el fondo, dibujar debería ser algo recont...

Aromáticas

Con los días grises y tormentosos alejándose en la distancia, el sol vuelve a aparecer. Aún algo tímido y falto de vigor, no impone su presencia, pero, audaz, se deja ver. Sedienta de energía, la naturaleza pinta de verde todas mis empalizadas, y la tibieza de la tierra, todavía húmeda, me convida a respirar. Con dos votos de confianza, planté seis ramas aromáticas; aunque sus flores aún no se abren percibo mi casa distinta, más liviana, como si suspirara por un espíritu alentador que flota en el aire. Ya sea en la naturaleza o en mi imaginación, algo quiere renacer.

El viento de esta mañana

Abrí los ojos en plena madrugada. En realidad, me había pasado la noche entera escuchando podcasts sobre el sentido y el sinsentido de la vida. Intenté dormirme un rato, pero no hubo caso. Me desperecé y sin hacer ruido salí al patio. Me gusta cuando la oscuridad desdibuja todo y las formas se mezclan. Puse la pava para quedarme con las manos tibias alrededor del mate y los labios húmedos de sorbos largos. Elegí la compañía de Dostoievski y sus Noches Blancas. Volví a perderme en sus páginas… Por un instante, en lo que quedaba de la noche, creí ser otro, juntando pensamientos como si fueran papeles sueltos, guardando en el bolsillo gastado de la memoria los que valían la pena. Como casi siempre después de leer, necesité cerrar los ojos un ratito. Me saqué los anteojos, me paré de la reposera y me senté al borde de la pileta. Metí los pies y dejé que el agua con cloro haga lo suyo. Mientras el agua me enfriaba la piel, me di cuenta de que hacía tiempo que no acompañaba un amanecer. Me a...

Ideas para reducir la fragilidad

Se sabe que soy recontra fanático de la autoayuda, el desarrollo personal, y todo lo relacionado con las frases motivacionales y reflexiones “inspiradoras” como por ejemplo “podés ser quien quieras”, “seguí tu pasión”, “si amás lo que hacés nunca tendrás que trabajar”... etcétera, etcétera. La positividad suma un montón, pero cuando esa mirada tapa la otra mitad del plano (la parte incómoda) aparece la hostilidad. La vida es desordenada, imprevisible, y muchas veces se parece más a una obra en ejecución que a un showroom impecable. Pasan cosas difíciles, a veces sin ningún control, y no hay afirmación positiva que las evite. No se puede prever todo ni vivir obsesionado con el control. La incertidumbre no es un error del sistema, es parte del diseño. Pero si mirás tu vida con honestidad, como quien revisa una propiedad antes de comprar, siempre hay puntos frágiles: salud, finanzas, hábitos, respaldo. Lo que hoy parece estable puede crujir con un pequeño movimiento. Mientras todo es fies...

No todo lo que parece importante realmente lo es

En las dos últimas semanas me pasó algo muy típico de mi trabajo. Tenía que hacer seguimiento a un cliente por una propiedad que, objetivamente, estaba bien posicionada: buen precio, buen cliente, buen contexto. No era urgente, así que lo fui pateando. Paralelamente tenía reuniones agendadas para dentro de varios días que ya me ocupaban la cabeza. Nada había cambiado en las operaciones. Lo único distinto era cuántas veces algo aparecía frente a mí. Ahí me cayó la ficha: no todo lo que sentimos importante realmente lo es. Muchas veces la importancia no nace del impacto real, sino de los recordatorios. La psicología lo llama priming : lo que vemos seguido, nuestro cerebro lo infla. Los magos usan esto todo el tiempo. Repiten palabras, gestos o miradas antes del truco para llevar tu atención a donde ellos quieren. Cuando llega el momento clave, tu mente está preparada para mirar ahí… y se pierde lo que realmente importa, que suele estar pasando en otro lado. Esto pasa con facturas a pagar...

La primera impresión NO es la que cuenta

Detesto las fiestas y los eventos sociales, ya lo dije cientos de veces, pero en la última fiesta corporativa me pasó algo que seguramente también te pasó alguna vez. Con algunas personas todo fluía; charla rápida, joda compartida, esa sensación de “con este me entiendo”. Y con otras no. Todo correcto, pero sin magia. Nada para contar en el momento. Lo interesante vino después, cuando pensé con quiénes realmente confiaría un proyecto, una decisión sensible o una conversación difícil. Y no, no eran los de la mejor primera impresión. Ahí me cayó una ficha bastante incómoda, porque muchas veces elegimos desde la química y después nos preguntamos por qué no funciona. La química es engañosa. No porque sea mala, sino porque es ruidosa. Llega fuerte, rápido, te da certezas que todavía no ganaste. Te hace sentir que “algo hay”, cuando en realidad lo único que hay es activación. Algo en el otro toca una fibra conocida y el cuerpo responde antes de que la cabeza tenga datos. Y ojo, no está mal ...

No todo el mundo importa

La posta es que no a todos les caigo bien, pero ¿sabés qué? está perfecto, porque no todos importan. Yo no me levanto a la mañana para agradar, me levanto para construir, para laburar, para convertirme en el hombre que me prometí ser en esos días donde lo único que había era presión, dudas y sueños silenciosos que gritaban más fuerte que cualquiera alrededor. Este camino que estoy recorriendo no es para cualquiera, y no llevo a cualquiera conmigo. Me fui de charlas que me drenaban, salí de lugares donde tenía que achicarme para que otros se sintieran cómodos y solté gente que no tenía mi misma visión, porque subir cargando peso muerto es la forma más rápida de caerte. Si no ves las horas que meto, las batallas que peleo puertas adentro, y los sacrificios que hago cuando nadie mira, entonces tu opinión no pesa en mi mundo. A la gente le encanta hablar: van a cuestionar tu silencio, tu ausencia, tu disciplina y van a etiquetarte de agrandado, frío o distante, sin entender que no soy inse...