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Tengo las baterías por el piso

¿Alguna vez sentiste que tenés dos personas viviendo adentro de tu cabeza? Una que quiere comer sano, ahorrar y socializar más, y otra que quiere quedarse viendo Netflix, pedir delivery y comprarse por Mercadolibre cualquier cosa, sea lo que sea. Bueno, no sos vos, es tu autocontrol (o la falta de) mandandote balubis. Anoche escuché un podcast sobre esto. Decía que en psicología, el autocontrol no es un concepto nuevo, pero sigue siendo la "estrella" de la película. Dicen que si logramos dominar nuestros impulsos, el mundo es nuestro. Suena farabute pero la ciencia lo respalda. Seguro escuchaste hablar a Santi Bilinkis sobre el test del malvavisco. Sentaban a nenes de 4 o 5 años frente a una golosina y les decían: "Si aguantás 15 minutos sin comerla, te doy dos". Algunos aguantaban y otros no, pero a todos los siguieron durante décadas y, como era de esperar, los que aguantaron aquellos 15 minutos tuvieron mejores notas, menos estrés y vidas más saludables. El secre...

El día que no quiso ser viernes

Me levanté temprano ayer viernes con cara de pocos amigos, el sol dorando todo afuera y una sensación rara de que este no era el día que se supone que debía ser. A veces los días se niegan a cumplir su rol: lunes-martes-miércoles-jueves. Se escapan del almanaque y pasan a ser simplemente un día , o un no-día de la semana. Me gusta ese tipo de pensamiento que no lleva a ningún lado. Es apenas algo que se escribe solo en mí y me empuja hacia algún autor leído o hacia mi infancia inquieta, cuando dejaba anotaciones sin sentido ni destino. Ayer fue un día con peso propio. Antes de cualquier otra cosa, una reunión de laburo en Buenos Aires. Intensa, con gente que sabe lo que quiere y adónde va. Que tiene marcado un norte al que también quiero llegar. Salí de esa reunión con una bolita moviéndose adentro de mi cabeza. Me tomé un subte y me metí en la Feria del Libro. Caminé horas y más horas. Entré a los stands de editoriales, hablé con editores, curadores, gente que vive adentro de los libr...

Un collar de perlas

Hace unas horas estaba leyendo un libro que dedicaba un capítulo entero a distinguir entre el pensamiento y el pensar. La forma en que el autor los separaba era notable. En términos simples: pensar es como un collar de perlas donde la primera gema es un pensamiento. A medida que los pensamientos se acumulan, van tomando forma, y esa forma puede ser buena o mala, según el patrón que tengamos instalado. (La historia sugiere que casi siempre sale mal.) Como jóven de cincuenta y pico puedo decir que caigo seguido en esa trampa del "pensar en loop", y casi siempre termina en algo difícil de sostener o de aguantar. Los pensamientos sueltos suelen ser más amables con uno. Pero el pensar encadenado... ese sí te puede desarmar. Entonces, ¿por qué no elegir la precaución antes que el remedio? Sobre todo cuando sabés que el remedio te va a costar caro… en tiempo, en energía, en vos mismo. Una vez que reconocés que esa espiral de pensamientos te lleva a donde no querés estar, la jugada e...

Ideas para viajar a la Luna

Me encantó el lanzamiento del Artemis II a la luna. Lo ví a través del canal del ingeniero Javi Santaolalla, quien decía que no llegamos a este momento de pura casualidad… Hace siglos que la gente se rompe la cabeza con la misma pregunta: ¿somos dueños de nuestras decisiones, o hay algo como Dios, el universo, la física cuántica, o no se quién que ya tiene todo escrito? Los griegos tenían a las Moiras que, cuando nacía un bebé, venían a verlo y se ponían a hilarle su destino. El Islam habla del Qadr, la voluntad divina que todo lo abarca. El Hinduismo te dice que lo que vivís hoy es consecuencia de lo que hiciste antes. La idea de fondo es siempre que hay un orden que te excede y que pretender cambiarlo es al cuete como el Artemis. Después llegaron los filósofos a complicar todo. Sartre decía que estamos "condenados a ser libres", que no hay guión previo y que cada elección te va construyendo. La neurociencia descubrió que el cerebro toma decisiones una fracción de segundo an...

Ideas para dejar de romantizar (y por qué aún no puedo)

Dice Federico Nietzsche: "Quien tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo."  Hay ideas que no te sueltan, se te quedan dando vueltas. ¿No se supone que la vida es más linda cuando por fin le encontrás el sentido? ¿No debería ser más liviana cuando dejás de mirar el piso y empezás a mirar para adelante?  Quien tiene un porqué vivir…  A ver, siendo honesto: hay días en que no entiendo para qué peleo tanto. Días en que todo lo que invento termina cediendo. Y entonces romantizo todo, porque el dolor es tanto que necesito sacarle algo, aunque sea una especie de sentido. Aunque la aguja de lo "feliz" nunca llegue al máximo. Romantizo mis luchas todo el tiempo.  Actúo optimismo como si fuera una habilidad, porque lo necesito. Y no digo que esté mal. Si soy sincero, a mí me sirvió más que cualquier terapia. Aprendí un montón, un montón, intentando ver a través de todo eso. Me ordené, me escuché, me conecté conmigo… y sobre todo, peleé un montón. Pero a ...

Aceptar las grietas es elegir

En los últimos 12 meses conocí (y sigo conociendo) a mucha gente interesante. Y algo que vengo sintiendo es esto: la vida se ve más linda cuando te rodeás de personas que valen la pena. No digo perfectas, sino auténticas. Con cosas buenas… y con otras que no tanto. Porque todos tenemos defectos. Vos, yo, cualquiera. La diferencia está en quién los reconoce, quién intenta mejorar y quién, por lo menos, no los niega. Con el tiempo, empezás a entender al otro. Cómo es, cómo reacciona, qué le pasa. Y llega un punto en el que ya no te sorprende tanto. “Sí, ya sé cómo va a reaccionar… ya lo conozco.” Y eso que antes te molestaba, de a poco deja de pesar tanto. A mí me pasó mil veces. Al principio, incluso con personas que hoy quiero mucho, hubo cosas que me incomodaban. Comentarios, actitudes… cosas que me pegaban más de lo que me gustaría admitir. Pero con el tiempo y con ganas de entendernos, el vínculo fue creciendo. Supongo que también tiene que ver con cómo veo las cosas: en lo profesio...