Entradas

Ideas para tener un lindo día

Ayer en el supermercado, una señora mayor que yo se me acercó sin anteojos, un poco perdida entre las góndolas. Me pidió ayuda para encontrar unos fideos sin TACC. Claro que sí, le dije, y nos pusimos a buscar juntos. Un minuto después los encontramos, me dio las gracias y se fue. Al rato la crucé de nuevo en las cajas. Entrecerró los ojos y me dijo: ¡Qué lindo día, no? No me estaba dando un parte meteorológico (ella tenía los mismos datos que yo), me estaba diciendo otra cosa. Que me reconocía. Que estaba dispuesta a ser amable. Que el mundo, en ese momento, seguía siendo un lugar más o menos habitable.  Esas frases obvias que nos intercambiamos (el tiempo, el tráfico, la humedad de esta semana) funcionan como señales de que todo sigue en orden. Sin ellas, me parece, algo en nosotros empezaría a dudar. Así que se me ocurrió pensar en lo que podría llamar el proyecto "lindo día": la idea de ser consciente de querer mejorar a través del contacto (forzado al principio pero repe...

Tomamos mate o qué hacemos?

Me declaro fan de las personas que todavía se detienen a leer lo que otros escriben. Tranquilos, sin apuro, en medio de este caos donde todo pasa tan rápido.  Hablo de los que sienten curiosidad real por la mente de alguien más. Me conmueve esa búsqueda genuina de querer ver qué está pasando por la cabeza de otro. Honestamente creo que escribir no es sólo sacar cosas de adentro como si fuera una simple catarsis. También es dejar que otros entren un poco en vos; es animarse a abrir la puerta de tu casa mental, mostrar tus grietas, tus asombros, y dejar que un desconocido se acomode un rato a mirar el mundo desde tu ventana. Escribir es un acto de confianza absoluto, todo bien, pero leer al otro con atención es además, un acto de amor. Cuando del otro lado alguien frena, respira y se mete en tus renglones pasa algo re loco. Dejamos de ser sujetos aislados y pasamos a ser dos almas tomando mate en silencio. Así que gracias! a vos, que te quedaste leyendo hasta este punto, y además gra...

La belleza debe ser honesta

Alguna vez te preguntaste porqué los edificios públicos ya no son tan lindos y majestuosos como los hacían antes? Hay un filósofo alemán (David Deutsch) que dice que la belleza no es simplemente algo subjetivo. Para él la belleza es objetiva y funciona como un mecanismo de comunicación entre las distintas especies. Las flores, por ejemplo, son lindas porque les indican a los insectos dónde encontrar alimento. Necesitan emitir una señal que atraiga, pero esa señal también tiene que ser honesta. Tiene que tener un valor real y ser fácil de verificar. Si no fuera así, cualquier depredador podría copiar la señal y aprovecharse. Pero en los humanos pasa algo distinto, nosotros también podemos crear belleza para otros humanos.  En ese sentido, los animales se parecen a las inteligencias artificiales actuales: ejecutan programas, pero no crean conocimiento nuevo. Los seres humanos, en cambio, sí podemos crear conocimiento porque somos “explicadores universales”, y esa capacidad es la que ...

Tengo las baterías por el piso

¿Alguna vez sentiste que tenés dos personas viviendo adentro de tu cabeza? Una que quiere comer sano, ahorrar y socializar más, y otra que quiere quedarse viendo Netflix, pedir delivery y comprarse por Mercadolibre cualquier cosa, sea lo que sea. Bueno, no sos vos, es tu autocontrol (o la falta de) mandandote balubis. Anoche escuché un podcast sobre esto. Decía que en psicología, el autocontrol no es un concepto nuevo, pero sigue siendo la "estrella" de la película. Dicen que si logramos dominar nuestros impulsos, el mundo es nuestro. Suena farabute pero la ciencia lo respalda. Seguro escuchaste hablar a Santi Bilinkis sobre el test del malvavisco. Sentaban a nenes de 4 o 5 años frente a una golosina y les decían: "Si aguantás 15 minutos sin comerla, te doy dos". Algunos aguantaban y otros no, pero a todos los siguieron durante décadas y, como era de esperar, los que aguantaron aquellos 15 minutos tuvieron mejores notas, menos estrés y vidas más saludables. El secre...

El día que no quiso ser viernes

Me levanté temprano ayer viernes con cara de pocos amigos, el sol dorando todo afuera y una sensación rara de que este no era el día que se supone que debía ser. A veces los días se niegan a cumplir su rol: lunes-martes-miércoles-jueves. Se escapan del almanaque y pasan a ser simplemente un día , o un no-día de la semana. Me gusta ese tipo de pensamiento que no lleva a ningún lado. Es apenas algo que se escribe solo en mí y me empuja hacia algún autor leído o hacia mi infancia inquieta, cuando dejaba anotaciones sin sentido ni destino. Ayer fue un día con peso propio. Antes de cualquier otra cosa, una reunión de laburo en Buenos Aires. Intensa, con gente que sabe lo que quiere y adónde va. Que tiene marcado un norte al que también quiero llegar. Salí de esa reunión con una bolita moviéndose adentro de mi cabeza. Me tomé un subte y me metí en la Feria del Libro. Caminé horas y más horas. Entré a los stands de editoriales, hablé con editores, curadores, gente que vive adentro de los libr...

Un collar de perlas

Hace unas horas estaba leyendo un libro que dedicaba un capítulo entero a distinguir entre el pensamiento y el pensar. La forma en que el autor los separaba era notable. En términos simples: pensar es como un collar de perlas donde la primera gema es un pensamiento. A medida que los pensamientos se acumulan, van tomando forma, y esa forma puede ser buena o mala, según el patrón que tengamos instalado. (La historia sugiere que casi siempre sale mal.) Como jóven de cincuenta y pico puedo decir que caigo seguido en esa trampa del "pensar en loop", y casi siempre termina en algo difícil de sostener o de aguantar. Los pensamientos sueltos suelen ser más amables con uno. Pero el pensar encadenado... ese sí te puede desarmar. Entonces, ¿por qué no elegir la precaución antes que el remedio? Sobre todo cuando sabés que el remedio te va a costar caro… en tiempo, en energía, en vos mismo. Una vez que reconocés que esa espiral de pensamientos te lleva a donde no querés estar, la jugada e...