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El viento de esta mañana

Abrí los ojos en plena madrugada. En realidad, me había pasado la noche entera escuchando podcasts sobre el sentido y el sinsentido de la vida. Intenté dormirme un rato, pero no hubo caso. Me desperecé y sin hacer ruido salí al patio. Me gusta cuando la oscuridad desdibuja todo y las formas se mezclan. Puse la pava para quedarme con las manos tibias alrededor del mate y los labios húmedos de sorbos largos. Elegí la compañía de Dostoievski y sus Noches Blancas. Volví a perderme en sus páginas… Por un instante, en lo que quedaba de la noche, creí ser otro, juntando pensamientos como si fueran papeles sueltos, guardando en el bolsillo gastado de la memoria los que valían la pena. Como casi siempre después de leer, necesité cerrar los ojos un ratito. Me saqué los anteojos, me paré de la reposera y me senté al borde de la pileta. Metí los pies y dejé que el agua con cloro haga lo suyo. Mientras el agua me enfriaba la piel, me di cuenta de que hacía tiempo que no acompañaba un amanecer. Me a...

Ideas para reducir la fragilidad

Se sabe que soy recontra fanático de la autoayuda, el desarrollo personal, y todo lo relacionado con las frases motivacionales y reflexiones “inspiradoras” como por ejemplo “podés ser quien quieras”, “seguí tu pasión”, “si amás lo que hacés nunca tendrás que trabajar”... etcétera, etcétera. La positividad suma un montón, pero cuando esa mirada tapa la otra mitad del plano (la parte incómoda) aparece la hostilidad. La vida es desordenada, imprevisible, y muchas veces se parece más a una obra en ejecución que a un showroom impecable. Pasan cosas difíciles, a veces sin ningún control, y no hay afirmación positiva que las evite. No se puede prever todo ni vivir obsesionado con el control. La incertidumbre no es un error del sistema, es parte del diseño. Pero si mirás tu vida con honestidad, como quien revisa una propiedad antes de comprar, siempre hay puntos frágiles: salud, finanzas, hábitos, respaldo. Lo que hoy parece estable puede crujir con un pequeño movimiento. Mientras todo es fies...

¿Te animarías a ir a trabajar sin tener trabajo?

Me entero por la BBC que en China está pasando algo bastante loco. Muchos jóvenes se levantan temprano, se visten como para ir a la oficina, salen de sus casas, pasan todo el día “laburando” y vuelven recién a la noche. Hasta ahí, todo normal. La diferencia es que no cobran sueldo, no tienen jefe y, de hecho, no tienen trabajo. En varias de las ciudades más grandes del país empezaron a aparecer empresas que ofrecen un servicio particular: un lugar para **simular que trabajás**. Por un pago de entre 4 y 7 dólares te dan un escritorio, Wi-Fi, café, almuerzo y un clima que replica el de cualquier oficina. En la práctica, se parecen mucho a los cowork o a lugares donde se juntan freelancers. Pero el objetivo no es producir, sino **sostener la ilusión de estar empleado**. En Dongguan, por ejemplo, hay una empresa llamada *Pretend To Work Company*. El nombre no deja lugar a dudas y e l dueño lo explica sin vueltas: “No vendo un puesto de trabajo, vendo la dignidad de no sentirse una persona ...

No todo lo que parece importante realmente lo es

En las dos últimas semanas me pasó algo muy típico de mi trabajo. Tenía que hacer seguimiento a un cliente por una propiedad que, objetivamente, estaba bien posicionada: buen precio, buen cliente, buen contexto. No era urgente, así que lo fui pateando. Paralelamente tenía reuniones agendadas para dentro de varios días que ya me ocupaban la cabeza. Nada había cambiado en las operaciones. Lo único distinto era cuántas veces algo aparecía frente a mí. Ahí me cayó la ficha: no todo lo que sentimos importante realmente lo es. Muchas veces la importancia no nace del impacto real, sino de los recordatorios. La psicología lo llama priming : lo que vemos seguido, nuestro cerebro lo infla. Los magos usan esto todo el tiempo. Repiten palabras, gestos o miradas antes del truco para llevar tu atención a donde ellos quieren. Cuando llega el momento clave, tu mente está preparada para mirar ahí… y se pierde lo que realmente importa, que suele estar pasando en otro lado. Esto pasa con facturas a pagar...

La primera impresión NO es la que cuenta

Detesto las fiestas y los eventos sociales, ya lo dije cientos de veces, pero en la última fiesta corporativa me pasó algo que seguramente también te pasó alguna vez. Con algunas personas todo fluía; charla rápida, joda compartida, esa sensación de “con este me entiendo”. Y con otras no. Todo correcto, pero sin magia. Nada para contar en el momento. Lo interesante vino después, cuando pensé con quiénes realmente confiaría un proyecto, una decisión sensible o una conversación difícil. Y no, no eran los de la mejor primera impresión. Ahí me cayó una ficha bastante incómoda, porque muchas veces elegimos desde la química y después nos preguntamos por qué no funciona. La química es engañosa. No porque sea mala, sino porque es ruidosa. Llega fuerte, rápido, te da certezas que todavía no ganaste. Te hace sentir que “algo hay”, cuando en realidad lo único que hay es activación. Algo en el otro toca una fibra conocida y el cuerpo responde antes de que la cabeza tenga datos. Y ojo, no está mal ...

No todo el mundo importa

La posta es que no a todos les caigo bien, pero ¿sabés qué? está perfecto, porque no todos importan. Yo no me levanto a la mañana para agradar, me levanto para construir, para laburar, para convertirme en el hombre que me prometí ser en esos días donde lo único que había era presión, dudas y sueños silenciosos que gritaban más fuerte que cualquiera alrededor. Este camino que estoy recorriendo no es para cualquiera, y no llevo a cualquiera conmigo. Me fui de charlas que me drenaban, salí de lugares donde tenía que achicarme para que otros se sintieran cómodos y solté gente que no tenía mi misma visión, porque subir cargando peso muerto es la forma más rápida de caerte. Si no ves las horas que meto, las batallas que peleo puertas adentro, y los sacrificios que hago cuando nadie mira, entonces tu opinión no pesa en mi mundo. A la gente le encanta hablar: van a cuestionar tu silencio, tu ausencia, tu disciplina y van a etiquetarte de agrandado, frío o distante, sin entender que no soy inse...