Ideas para dibujar el cielo
Casi lo único que puedo dibujar es el cielo. Mas bien, las nubes. Eso y laberintos, no sé dibujar otra cosa que cielos y laberintos. Ironía del destino es sentir que el dibujo es el arte que más me gusta de todos y, por lejos, el que peor pude ejercer en toda mi vida. Muchos piensan que “o tenés talento para dibujar o no lo tenés”, como si fuera algo que viene de fábrica. Y uno, casi sin darse cuenta, termina comprando esa etiqueta. Así que, si bien siempre conviví con ese estigma de no poder hacer dos rayas paralelas, al mismo tiempo me quedó esa sensación rara, medio persistente, de que me encantaría poder hacerlo bien. Con los años pienso que tal vez el problema no es tener o no tener talento, sino creer que hay una frontera clara entre una cosa y la otra. Dibujar, como casi todo lo que vale la pena aprender, es un proceso. Más parecido a un camino que a un don. Un camino con avances, retrocesos, caídas en pozos y pequeñas victorias. En el fondo, dibujar debería ser algo recont...