Ideas para tener un lindo día
Ayer en el supermercado, una señora mayor que yo se me acercó sin anteojos, un poco perdida entre las góndolas. Me pidió ayuda para encontrar unos fideos sin TACC. Claro que sí, le dije, y nos pusimos a buscar juntos. Un minuto después los encontramos, me dio las gracias y se fue. Al rato la crucé de nuevo en las cajas. Entrecerró los ojos y me dijo: ¡Qué lindo día, no? No me estaba dando un parte meteorológico (ella tenía los mismos datos que yo), me estaba diciendo otra cosa. Que me reconocía. Que estaba dispuesta a ser amable. Que el mundo, en ese momento, seguía siendo un lugar más o menos habitable. Esas frases obvias que nos intercambiamos (el tiempo, el tráfico, la humedad de esta semana) funcionan como señales de que todo sigue en orden. Sin ellas, me parece, algo en nosotros empezaría a dudar. Así que se me ocurrió pensar en lo que podría llamar el proyecto "lindo día": la idea de ser consciente de querer mejorar a través del contacto (forzado al principio pero repe...