El método Roundabout (rotondas)

 Me encanta ese proverbio que dice que “si quieres conocer a alguien, no mires lo que ha logrado, sino a sus amigos". Quizás sea interesante que los headhunters lo adopten para sus procesos de selección de personal, aunque esto presuponga “perder” un poco más de tiempo en el estudio de cada candidato. Si yo tuviera que enfrentar una entrevista laboral, y el reclutador pudiera hablar con Juancho y Pepe antes que conmigo, estoy seguro de que conseguiría el empleo inmediatamente.


Desde que en 2009 leí El Cisne Negro, quedé fascinado con el libanés Nassim Taleb; de hecho, ahora estoy re enganchado con sus Antifrágil y Jugarse la Piel. Así que en esto de querer conocerlo un poco más en profundidad, lo fui stalkeando hasta descubrir a su amigo y socio Mark Spitznagel. 


Mark es economista y escribió un libro interesantísimo que se llama El Tao del Capital, basado un poco en el arte de la armonía de Laozi, el Tao Te Ching. En ese libro lanzó una idea novedosa a la que llamó “Roundabout” (rotonda) en la que rescata un concepto ya conocido: el método indirecto. ¿cómo es esto?


Resumidamente, Spitznagel sintetizó varias ideas sobre cómo buscar medios indirectos para lograr de mejor forma los objetivos directos. El dice que en lugar de abalanzarse directamente hacia los fines propuestos, es mejor ir entrando en rotondas que puedan llevarte a nuevos caminos y perspectivas.


Dice Mark: "En el Tao, el yin (invisible, oculto, pasivo) se equilibra y es equilibrado por el yang (visible, luminoso, activo). Lo contrario de shi, lo intermedio e indirecto, es li, lo inmediato y directo. En el "todo o nada" de una batalla campal por ejemplo, li busca la victoria decisiva en todos y cada uno de los enfrentamientos"


El estratega shi, con visión de futuro, toma el camino lento de los pasos intermedios e incluso intangibles, mientras que el estratega li se concentra en el paso inmediato, el poder visible, la ruta directa y obvia hacia un fin tangible deseado, confiando en el poder para decidir el resultado de cada batalla. En pocas palabras, li va a por el golpe inmediato, mientras que shi busca primero la ventaja posicional de la preparación.


Un ejemplo de Henry Ford sobre el método roundabout lo aclara bastante: en los primeros días del automóvil, un taller con hábiles operarios construía un montón de coches, pero de a uno. Este es el camino directo, o li, para obtener automóviles. Para convertirse en el fabricante de automóviles más grande del mundo, Ford eligió una ruta diferente.


Construyó en Michigan la fábrica River Rouge, con la idea de fabricar autos de buena calidad, pero a alta velocidad. Una línea de ensamblaje dividió la tarea de construcción en microetapas (roundabouts) y optimizó cada una de ellas. Los automóviles no solo se ensamblaron, sino que sus componentes se fabricaron internamente, al igual que los componentes de esos componentes. Esto se extendió también a las materias primas cuando Ford compró plantaciones (otra roundabout) de caucho y minas de hierro. El objetivo: producir automóviles cada vez más rápido (a largo plazo) y hacerlos en promedio mucho más baratos. Lo más loco es que para llegar a este punto de inteligencia industrial, la fábrica entró en otra rotonda y comenzó produciendo equipo militar y hasta barcos de guerra antisubmarinos, antes de ponerse a construir masivamente el Ford A y el T como el que tenía mi viejo.


Este enfoque para fabricar los autos fue inicialmente mucho más complicado que simplemente comprar las piezas y armarlos manualmente. La clave estuvo en la búsqueda de esas rotondas. Al principio, los pequeños talleres producían más autos que River Rouge porque tenían la velocidad del método directo. Pero River Rouge no estaba construyendo automóviles, estaba construyendo una fábrica. De hecho, estuvo costando mucho dinero durante varios años hasta que finalmente abrió y empezó a sacar autos a lo loco. Después de eso, habiendo adquirido la experiencia suficiente y bajado significativamente todos los costos, la "ventaja inicial" del método directo fue completamente aniquilada.


Hoy en día, empresas como Tesla llevaron ese método a la enésima potencia fabricando máquinas que fabrican máquinas que fabrican máquinas que fabrican autos.


Es sabido que Google, Facebook o Amazon requieren una gran cantidad de capacidad de cómputo. Cuando alquilar servidores en centros de datos se volvió ineficiente, decidieron construir su propia infraestructura. El enfoque directo de alquilar los servidores fue reemplazado por acciones indirectas y "hacerlo internamente". Pero esto requería de enormes inversiones en fibra óptica, centros de datos valorados en miles de millones de dólares y fortuna en hardware personalizado. Hoy en día, el enfriamiento de las computadoras se lleva a cabo en el Ártico e incluso arriba de barcos, a pesar del costo adicional de llevar todo eso a cabo. Pero claro, los ahorros de pequeños porcentajes a la escala de Google se traducen después en millones de dólares. El enfriamiento es tan crucial y costoso que últimamente adoptaron un enfoque aún más indirecto construyendo una inteligencia artificial que lo maneje.


Google es, de hecho, un ejemplo notable de roundabout en múltiples niveles. Contratan y nutren a tantos científicos y programadores inteligentes como sea posible, aún sin tener encomiendas claras para darles. Pero estos tipos te optimizan toda la empresa y abordan cualquier tipo de problema que se presente. Paul Graham lo contó una vez: "Larry y Sergey parecían haber tenido la hipótesis de que, al menos en las etapas iniciales, todo lo que necesitas son personas inteligentes: si contratas a las personas más inteligentes y las pones a trabajar en un problema donde su éxito pueda medirse, ganas seguro". Y claro, si contás con la plata suficiente y aplicás la suficiente inteligencia, podés permitirte explorar cada vez más vías indirectas para alcanzar tus objetivos. No es tu caso, seguí participando.


Ayer veía un hombre que proponía lo siguiente: imagina que tenés un problema sin solución. Está muy claro que ese problema no tiene solución. No hay nada que pensar ni ningún tipo de plan para hacer al respecto. Así que, muy bien, hagamos un juego: teniendo en cuenta que no existe una solución posible, imaginemos un par de ideas disparatadas que podrían contribuir a solucionar el problema. 

¿Pudiste hacerlo?, genial.

El problema persiste, pero a los pocos minutos, al menos ya tenés un plan.


Ahora visto del otro lado: La prueba de que la manipulación genética puede ser peligrosa está en que, a diferencia de la naturaleza, que opera de manera caótica y experimenta con distintos caminos evolutivos, la manipulación genética sigue un camino claro y específico para lograr un objetivo concreto. Aunque da la impresión que se parece a la naturaleza, la diferencia está en que la naturaleza, a lo largo de su evolución, fue explorando diversas vías y realizando infinidad de pruebas. Para llegar a ser seres humanos, la evolución se la pasó tomando rotondas antes de alcanzar algún resultado.


Así que, suponte, si se vuelve común manipular genéticamente de manera específica, por ejemplo eliminando ciertos genes para prevenir el cáncer, se estaría siguiendo una línea recta que puede tener consecuencias no previstas. En contraste, la naturaleza, para lograr un resultado similar, habría explorado y experimentado con diversos caminos y rotondas a lo largo de muchísimo tiempo.


La metáfora del roundabout quizás te sirva para que veas que no está tan mal dar taaaantas vueltas antes de ir directo al grano, y que vale la pena perder algo de tiempo en la exploración de caminos indirectos y la planificación. Tanto en la vida como en la evolución, el enfoque estratégico y paciente supera el apuro por el resultado inmediato; fijate que hay personas, como yo, que escriben un texto largo y aburrido, entrando en mil rotondas para poder decir que están orgullosas de tener buenos amigos como Juancho y Pepe.



Adieu!


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