La primera impresión NO es la que cuenta
Detesto las fiestas y los eventos sociales, ya lo dije cientos de veces, pero en la última fiesta corporativa me pasó algo que seguramente también te pasó alguna vez. Con algunas personas todo fluía; charla rápida, joda compartida, esa sensación de “con este me entiendo”. Y con otras no. Todo correcto, pero sin magia. Nada para contar en el momento. Lo interesante vino después, cuando pensé con quiénes realmente confiaría un proyecto, una decisión sensible o una conversación difícil. Y no, no eran los de la mejor primera impresión. Ahí me cayó una ficha bastante incómoda, porque muchas veces elegimos desde la química y después nos preguntamos por qué no funciona. La química es engañosa. No porque sea mala, sino porque es ruidosa. Llega fuerte, rápido, te da certezas que todavía no ganaste. Te hace sentir que “algo hay”, cuando en realidad lo único que hay es activación. Algo en el otro toca una fibra conocida y el cuerpo responde antes de que la cabeza tenga datos. Y ojo, no está mal ...