Ideas para enfrentar un diluvio
De vez en cuando me cuelgo un rato leyendo la Biblia. La verdad es que cuesta creer cómo pudo ser escrito un libro tan bueno y nutritivo. Los creyentes sostienen que la obviedad de su grandeza obedece a que fue dictado por el mismísimo Creador, cosa que también es difícil de creer así nomás porque en realidad fue escrito por un montonazo de personas a las que Dios le tuvo que haber dictado durante mil y pico de años. Y si así fue, otra cosa asombrosa es la coherencia que guardan sus libros, capítulos y versículos, uno tras otro y a través de tantas épocas. En cualquier caso, cada uno de los géneros literarios que la componen, cuentos, metáforas, ensayos, poesía, relato histórico, cartas, etc seguirán siendo de gran utilidad para transmitir pensamientos, enseñanzas y -yo agrego- valores.
Hoy por ejemplo estuve un rato con la historia de Noé.
Según el relato, Noé, previendo la que se le venía, construyó una barcaza, subió parejas de todos los animales, los enfiestó durante 40 días y cuando la lluvia paró, volvió a poblar el planeta.
Para mí no hay dudas de que la historia es inventada y aquello que quiso decir de manera simbólica es que el diluvio puede ser, por ejemplo, un momento doloroso, una pérdida, una enfermedad o una crisis económica. Y como todas son cosas que en algún momento nos van a pasar, lo bueno es ser previsores: comer bien cuando estás sano, estudiar aunque no haya exámenes, ir al psicólogo cuando te sentís bien y rezar sin que haya problemas.
Es decir, sabemos que se vienen no uno sino muchos diluvios y la pregunta sigue siendo la misma que le hizo Jehová al pobre anciano…
¿estás preparado para el próximo diluvio?