Alto en el cielo
En casa preparamos la cena cerca de las 19:00 Hs. A la media hora ponemos la mesa, sintonizamos una peli y antes de las 20 ya estamos comidos y haciendo sobremesa. A las 9 de la noche apagamos las velas y al poco rato todo el mundo está durmiendo. Pero hoy no. Son las 23:30 y otra vez estoy despierto. La casa está en silencio y afuera también, pero mi cabeza aún no descansa: los pensamientos son como visitas que se instalan sin permiso y tenés que apagarles la luz para que se vayan de a poquito. A esta hora todo se siente blando y pesado a la vez. El silencio es espeso pero me gusta; entonces escribo. A veces son cartas que ni en pedo mandaría, otras recuerdos que intento suavizar. La mayoría de las veces, solo giladas volcadas al vacío. La noche temprana tiene un aire distinto, como si el mundo se guardara algo en secreto para más tarde. Y siempre, casi a la misma hora, escucho el zumbido grave de un avión. Ese sonido me sugiere que alguien está viajando hacia algún lugar,...