Más que una pelota

En el partido entre Argentina y Suiza pasó algo. Un remate desviado mandó la pelota directo a la tribuna. Un nene la atajó y, con esa espontaneidad que tienen los chicos, amagó a devolverla enseguida.

Su cabeza funcionó de manera automática: la pelota no es mía, hay que devolverla.

A su lado estaba el papá, quien con un gesto rápido y medio cómplice le hizo una seña para que la escondiera.

Aristóteles decía que la virtud no es un hecho aislado, sino un hábito. Nos volvemos justos practicando la justicia. Valientes, practicando la valentía. Y nos desviamos, también, cuando practicamos lo contrario.

Como que la ética no es un concepto de manual sino ir construyendo nuestro carácter día a día, a base de minúsculas decisiones diarias.

Ese nene, en su inocencia, estaba practicando la honestidad; y su papá, quizás sin mala intención o sin dimensionar el impacto de su gesto, le enseñó otra regla de juego: que si nadie te ve y la oportunidad aparece, está bien quedarse con lo ajeno. Total… “es solo una pelota”.

Lo curioso es que en ese mismo estadio, había veintidós tipos que llegaron a jugar un Mundial gracias a exactamente el mismo principio del que hablaba Aristóteles: la práctica.

Julián Álvarez no aprendió a meter goles el día del partido. Paredes no controló el mediocampo porque esa noche se sintió inspirado. Lo hicieron miles de veces. Repitieron movimientos, corrigieron errores y volvieron a intentarlo, hasta que un día dejaron de pensarlo.

El cuerpo simplemente lo hizo, y quizás con el carácter pase algo parecido.

Nadie se corrompe de la noche a la mañana. Como tampoco nadie se convierte en una persona íntegra por una única gran decisión. Vamos entrenando.

Cada pequeño gesto es una repetición. Cada decisión, una práctica. Y el ejemplo de quienes admiramos (como un padre o una madre) pesa muchísimo más que cualquier ley manual de convivencia.

De nada sirve tener un código de ética impecable si, a la hora de la verdad, el mensaje que transmitimos es el de esconder la pelota.

La buena noticia es que, si el carácter se construye con la práctica, siempre estamos a tiempo de empezar a entrenar otra cosa.